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  • Evelyn Lostarnau

“Las Merecidas Vacaciones”


Jesús, viendo que muchas personas iban y venían a donde Él y sus discípulos, les propone a ellos poder apartarse un poco para poder descansar. En nuestra vida también experimentamos este deseo de tomarnos un tiempo de descanso de las tareas habituales. Los meses de julio y agosto son, para nosotros, un tiempo de pocas actividades en nuestra comunidad, debido a que muchos viajan aprovechando el receso de sus hijos en la escuela.

En este tiempo deseo compartir con ustedes una reflexión a propósito de las vacaciones. Ciertamente, no todas las personas tienen esta posibilidad de hacer un alto tan prolongado en sus actividades o de viajar a otros lugares; de todas maneras, es bueno que podamos reflexionar sobre esta experiencia necesaria en nuestra vida.

El Papa Juan Pablo II, hoy santo, explicaba el 23 de julio de 2000 en el Ángelus sobre el sentido del descanso:

Jesús dice a los Apóstoles, que acababan de volver de una misión: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco" (Mc 6, 31). Jesús y sus discípulos, cansados por su incesante actividad en medio de la gente, sentían de vez en cuando la necesidad de un momento de calma. El evangelista narra que, de hecho, las multitudes impidieron ese deseado "retiro" (cf. Mc 6, 33-34). Sin embargo, conservan su valor tanto el descanso como la exigencia de utilizar el tiempo libre para una sana distensión física y, sobre todo, espiritual.

En la sociedad actual, a menudo frenética y competitiva, en la que predomina la lógica de la producción y del lucro, a veces en perjuicio de la persona, es más necesario aún que cada uno pueda disfrutar de adecuados períodos de descanso, a fin de recuperar las energías y al mismo tiempo recobrar el justo equilibrio interior.

Les invito entonces a disfrutar de los lugares maravillosos que nos ofrece Alemania o España o a donde viajen, para estar en contacto con la naturaleza, tomando conciencia, además, del cuidado que le debemos.

Aprovechemos estos momentos para cultivar las buenas relaciones, sobre todo con nuestras familias y amigos. No debemos dejar de tomarnos un tiempo para cultivar nuestro espíritu con momentos de oración, buena lectura o actividades recreativas sanas. Lo decimos en último lugar, pero es lo más importante, no dejemos, por favor, de participar de misa en el lugar en donde estemos. ¡Felices vacaciones y que Dios los bendiga a ustedes y sus familias!

P. Oscar


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